¿Cómo me sentiré después de un parto por cesárea?
Como toda mamá reciente, probablemente te sentirás eufórica y al mismo
tiempo un poco abrumada por la responsabilidad de cuidar a tu recién
nacido. Pero también estarás lidiando con los problemas típicos que se
presentan después de dar a luz como el dolor en los pechos, los cambios de humor y el flujo vaginal.
Las pacientes que han tenido una cesárea por lo general permanecen dos o
cuatro días en el hospital antes de irse a su casa. Pero tu
recuperación tardará semanas así que es esencial que obtengas ayuda
durante este periodo para tu cuidado y el de tu bebé. Ten en cuenta
además que si ya tienes hijos, es probable que éstos estén encima de ti
cuando regreses a casa porque no te han visto en unos días y porque
¡tienes en tus brazos al nuevo integrante de la familia! Es muy
recomendable que busques la ayuda necesaria con anticipación.
¿Cómo es la recuperación durante los primeros días?
Probablemente te sientas adormecida y tengas náuseas inmediatamente
después de la cirugía. Las náuseas pueden durar hasta 48 horas pero tu
doctor puede darte medicación para disminuir las molestias. Muchas mamás
sienten también picor en todo el cuerpo, en particular aquellas que
recibieron narcóticos en su anestesia epidural o espinal. Si esto te
sucede, díselo a tu doctor para que te pueda administrar medicación para
calmar la picazón.
¿Qué me darán para aliviar el dolor posparto?
Si te dan anestesia epidural o un bloqueo espinal para la cesárea, el
anestesiólogo puede añadirle morfina, que es un excelente calmante del
dolor posparto cuyo efecto dura hasta 24 horas y que no provoca el
adormecimiento que te dan los narcóticos sistémicos (éstos son calmantes
que afectan el cuerpo entero y no sólo la zona donde se siente el
dolor). Algunos anestesiólogos dejan la epidural durante 12 a 24 horas
después de la cirugía para poder introducir más medicación de ser
necesario.
Después de eso te administrarán medicación sistémica por lo general en
forma de pastillas que contendrán algún narcótico y posiblemente
acetaminofén. Tomar ibuprofeno también te puede ayudar. También de darán
un ablandador de heces para aliviar la constipación causada por los
narcóticos.
Si te dieron anestesia general para la cirugía o si no recibes después
una dosis de morfina a través de la epidural o el bloqueo espinal, te
administrarán narcóticos sistémicos para el alivio inmediato del dolor
posparto. Recibirás analgésicos inyectables cada tres o cuatro horas, o
usarás un sistema denominado "analgesia controlada por el paciente":
aprietas un botón cuando sientes molestias y la medicación se administra
de forma intravenosa. Las dosis se controlan a través de un aparato, de
modo que no recibirás más de lo que resulte seguro.
En cualquier caso, no tengas vergüenza de pedir más medicación si
sientes molestias. No tienes ninguna necesidad de sufrir en silencio, y
cuanto más tardes en solicitar la medicación que necesitas, más difícil
resultará aliviar el dolor.
Si la medicación que te administran no te funciona muy bien, díselo a
una de las enfermeras. Y si las enfermeras no te pueden ayudar, solicita
hablar con el ginecólogo o anestesiólogo. Además, cuanto más cómoda te
sientas, más fácil te será amamantar a tu bebé y ponerte otra vez en movimiento.
¿Cuándo podrás amamantar?
Si tienes pensado amamantar, puedes empezar en la sala de recuperación
inmediatamente después de la cirugía. Pídele a la enfermera que te
muestre cómo darle el pecho a tu bebé acostada en posición lateral o
sentada y sosteniendo a tu bebé con las piernitas colocadas debajo de tu
brazo y el rostro junto al pecho (como si llevases un balón de fútbol
americano), para que no ejerza ninguna presión sobre tu incisión.
(Consulta nuestra guía visual con fotos de un bebé prendiéndose al pecho).
En los días posteriores a la cesárea, amamantar a tu bebé puede
resultarte difícil, debido al dolor causado por la incisión que está
cicatrizando. Solicita la ayuda de una consultora de lactancia lo más
pronto posible para que te ayude a encontrar una posición cómoda para ti
y para tu bebé. De esa manera evitarás los pezones agrietados o adoloridos.
Si en el hospital o clínica donde diste a luz no cuentan con consultoras
de lactancia pregunta si puedes ver a una enfermera o a un doctor que
se especialice en lactancia.
¿Cómo es el proceso de recuperación durante los primeros días?
Posiblemente sientas la zona de la incisión adormecida y adolorida y
notes que la cicatriz está ligeramente levantada, hinchada y presenta
una coloración más oscura que tu piel natural. El médico pasará a verte
diariamente para observar cómo estás y controlar que la herida esté
cicatrizando bien.
Al principio puedes sentir dolor al estornudar, toser y hacer cualquier
otra acción que ejerza presión sobre la zona abdominal pero a medida que
pasen los días te irás sintiendo mejor. No te olvides de usar las manos
o una almohada para sostener la incisión cuando te reías, tosas o
estornudes.
La enfermera pasará cada pocas horas al principio para revisarte y
ayudarte. Te tomará los signos vitales, te palpará el estómago para
asegurarse de que el útero se encuentre firme y evaluará la cantidad de
sangrado vaginal. Al igual que cualquier mujer que acaba de dar a luz,
tendrás un flujo vaginal llamado loquios,
constituido por sangre y tejido muerto de las paredes del útero. En los
primeros tres o cuatro días será de color rojo intenso.
La enfermera también te enseñará cómo toser o cómo hacer ejercicios
respiratorios frecuentes para expandir tus pulmones y limpiarlos de
cualquier líquido acumulado, lo cual resulta particularmente importante
si te aplicaron anestesia general. De esta manera, podrás disminuir el
riesgo de neumonía.
Si todo está bien, te quitará la sonda intravenosa y urinaria, por lo general alrededor de 12 horas después de la cirugía.
Dependiendo de tu situación, podrías empezar a beber líquidos y comer
alimentos ligeros cuando tengas apetito, de seis a ocho horas después
de la cirugía. En algunos casos tu doctor podría recomendarte esperar
por un periodo más largo que el indicado antes de empezar a comer.
Podrías tener un poco de malestar por acumulación de gases y sentirte
hinchada durante los primeros dos días. Los gases tienden a acumularse
debido a que los intestinos están perezosos después de la cirugía.
Levantarte y dar unas vueltas ayudará a que tu sistema digestivo se
ponga en movimiento otra vez.
Si las molestias son intensas, las enfermeras pueden darte algún
medicamento de venta sin receta médica que contenga simeticona, una
sustancia que permite que las burbujas de gases se junten con más
facilidad, facilitando su expulsión. La ingestión de simeticona no
presenta riesgos mientras amamantas.
Te animarán a levantarte de la cama por lo menos un par de veces al día
después de la cirugía o incluso el día de la cirugía para que camines.
(No intentes, sin embargo, levantarte por tus propios medios. La
enfermera debería estar a tu lado las primeras veces). Mientras tanto,
procura que la sangre circule por las piernas moviendo los pies, girando
los tobillos y moviendo y estirando tus pantorrillas.
El simple hecho de caminar hasta el baño puede parecer imposible al
principio pero tratar de moverte un poco es importante para tu
recuperación. Esto será beneficioso para tu circulación y será mucho
menos probable que desarrolles coágulos de sangre. Además, hará que tus
intestinos estén menos perezosos, lo cual te hará sentirte muchísimo
mejor más pronto.
Por esas razones, te animarán en el hospital a que camines todos los
días. Muchas veces resulta útil programar las caminatas para hacerlas un
rato después de haber tomado el analgésico, que es cuando probablemente
te sientas más cómoda.
Es también importante orinar con frecuencia. Si la vejiga está llena, le
resulta más difícil al útero mantenerse contraído y eso además
incrementa la presión en la herida.
En tres o cuatro días, el médico posiblemente te quite las suturas o
grapas. Esto llevará sólo unos minutos, y puede ser que sientas un
pequeño pellizco pero no te dolerá. Esto por lo general sucede antes de
que te den de alta del hospital.
Sin embargo, es también probable que te remuevan los puntos una vez que
hayas salido del hospital, en el consultorio de tu doctor. Esta última
opción puede ocurrir si te dan de alta del hospital al segundo día
después de la cirugía o si tu doctor considera que necesitas más tiempo
para que cicatrice la herida (si padeces de obesidad o diabetes, por
ejemplo).
Y por último, antes de que salgas del hospital, te administrarán las
vacunas necesarias, que no tengas (como rubeola, Tdap, varicela así como
la vacuna contra la influenza). Además tu doctor hablará contigo (si es
que no lo ha hecho) sobre métodos de control de la natalidad.
¿Cómo es la recuperación después de irme del hospital?
Cuando vuelvas a tu casa, necesitarás ayuda ¡y mucha! Si nadie te la
ofrece, pídele a tu pareja o a tus padres, suegros y amigas que te
brinden su apoyo. Y si está al alcance de tu bolsillo, contrata a
alguien para que te ayude.
Lo más probable es que te prescriban más analgésicos contra el dolor y
ablandadores de heces antes de salir del hospital. Tal vez necesites
tomar analgésicos de venta con receta médica hasta una semana después de
la cirugía y luego comiences gradualmente a tomar calmantes de venta
sin receta. (Si estás amamantando, no tomes aspirina ni medicamentos que
contengan ácido acetilsalicílico).
Bebe abundante cantidad de líquido para evitar el estreñimiento. Día a
día notarás que la incisión mejora, aunque quizás sientas molestias por
varias semanas.
Llama a tu doctor si tienes los siguientes síntomas de infección:
- Si observas que la zona de la incisión está caliente, roja, hinchada o supura.
- Si el dolor empeora o aparece de forma repentina.
- Si tienes fiebre (incluso cuando tu incisión parezca estar bien).
- Si notas que tu flujo vaginal huele mal.
- Si sientes dolor o una sensación de ardor al orinar, o bien si
la orina es oscura, escasa o con presencia de sangre. También si sientes
una necesidad frecuente o incontrolable de orinar, incluso cuando hay
muy poca orina en la vejiga.
El sangrado y la secreción vaginal deberían estar disminuyendo, aunque
pueden durar hasta seis semanas. Gradualmente debería ir cambiando la
coloración, de rojo intenso a rosa y después de amarillento a
blanquecino. Si prosigue la hemorragia de tipo menstrual pasados los
primeros cuatro días después del parto o reaparece tras haber aminorado,
llama a tu médico.
También será necesario que llames de inmediato al doctor si presentas
señales de un coágulo sanguíneo como dolor severo o persistente o
sensibilidad y una sensación de calor en un área de tu pierna, o bien si
notas que una pierna está mucho más hinchada que la otra.
Si deseas más información sobre las señales de advertencia de una
complicación médica en las semanas posteriores al parto, lee nuestro
artículo sobre cuándo llamar al médico.
¿Cuánta actividad debería tener?
Si bien es esencial que pases mucho tiempo descansando una vez que estés
en tu casa, también será necesario que te levantes y camines con
frecuencia. Caminar contribuye a la cicatrización de la herida y ayuda a
prevenir complicaciones tales como coágulos de sangre.
Sin embargo, no debes excederte. Comienza despacio e incrementa tu
actividad de forma gradual. Dado que te estás recuperando de una
importante cirugía abdominal, tus músculos abdominales estarán
adoloridos por algún tiempo. Tómalo con calma y evita levantar cosas que
pesen más que tu bebé durante unas ocho semanas.
En seis a ocho semanas estarás en condiciones de empezar a hacer ejercicio de forma moderada,
pero espera hasta que tu doctor te dé el visto bueno. Podrán
transcurrir varios meses hasta que vuelvas a tener el mismo estado
físico que antes.
En cuatro a seis semanas podrás reanudar las relaciones sexuales
si te sientes lo suficientemente bien, y tienes el consentimiento de tu
doctor. Habla con tu doctor o partera sobre el método de control de la
natalidad que sería el más adecuado para ti.
Podrías usar el mismo método contraceptivo que usabas antes o bien,
quizás tengas que hacer algunos cambios. Por ejemplo, si antes usabas un
diafragma tal vez ahora necesites que te tomen nuevas medidas, porque
es probable que necesites un tamaño diferente después del embarazo y el
nacimiento de tu bebé.
¿Qué tipo de cicatriz me quedará?
Al principio la cicatriz se notará un poco, estará levemente hinchada y
será algo más oscura que la coloración natural de tu piel, pero
comenzará a reducirse de manera significativa durante las seis semanas
posteriores de la cirugía.
Una incisión de cesárea tiene solamente de 4 a 6 pulgadas (10 a 15 cm)
de longitud y aproximadamente 1/8 de pulgada (unos 3 mm) de ancho. A
medida que la zona de la incisión vaya sanando, el color de la cicatriz
se parecerá cada vez más al color de tu propia piel y la cicatriz se
volverá más angosta hasta medir aproximadamente 1/16 de pulgada
(alrededor de 1,5 mm) de ancho.
Las cicatrices por cesárea están por lo general muy abajo del abdomen.
Si la cicatriz es baja queda finalmente oculta por el vello púbico y
seguramente bien por debajo de la cinturilla de la ropa interior o de la
parte inferior del bikini.
En lo que respecta a la parte emocional, ¿qué debería esperar?
Muchas mamás experimentan una amplia variedad de emociones después de
una cesárea. Te podrías sentir decepcionada si deseabas ardientemente
tener un parto vaginal. O quizás no te importe cómo diste a luz, en
particular si tuviste complicaciones y estuvieron preocupados por el
bienestar del bebé.
Algunas mujeres que acaban teniendo una cirugía después de un parto
larguísimo e interminable experimentan una sensación de alivio, mientras
que otras se sienten molestas por haber acabado con una cesárea después
de haber hecho semejante esfuerzo. Muchas tienen sentimientos
encontrados.
Algunas mamás dicen que se sienten decepcionadas por no haber tenido un
parto vaginal, en especial si antes de dar a luz tomaron clases de
preparación para el parto y soñaron con el "parto ideal". Otras mamás
dicen que se sienten como si de algún modo fuesen menos mujer por haber
necesitado una cesárea.
Estos sentimientos son muy comunes y puede resultar difícil deshacerse
de ellos. Si te sientes así, quizás te lleve algún tiempo reconciliar la
realidad de tu experiencia de parto con lo que habías imaginado a lo
largo de tu embarazo.
Quizás te ayude saber que para muchas mujeres el nacimiento de sus
bebés, ya sea en forma vaginal o por cesárea, resulta ser muy diferente
de lo que habían esperado. Si no te sientes tranquila y tienes dudas
respecto de que la cirugía haya sido realmente necesaria, háblalo con tu
médico y pídele que evalúe contigo esa decisión.
Recuerda que probablemente también experimentes aquellas emociones que
son propias de la mayoría de las madres en el periodo de posparto,
independientemente de cómo hayan dado a luz. La tristeza posparto
es frecuente, tanto si te hicieron una cesárea como si diste a luz por
parto vaginal. Esta tristeza generalmente empieza unos días después del
parto y perdura por unos cuantos días.
Pero si continúas sintiéndote así dos o tres semanas después de haber
dado a luz, o si crees que tu sentimiento de tristeza empeora en lugar
de mejorar, debes llamar a tu doctor para que le informes de tus
síntomas. Es probable que sufras de una depresión postparto,
un problema más grave que requiere tratamiento. Tu doctor te puede
referir a un especialista. Si crees que puedes lastimarte a ti misma o a
tu bebé o si te sientes incapaz de cuidar de tu hijo, busca ayuda
profesional de inmediato.
Y por último, es probable que te sientas frustrada si te parece que tu
recuperación está tomando mucho tiempo de lo que esperabas. Recuerda que
la recuperación tras una cirugía puede tomar mucho tiempo y dejarte sin
mucha energía. Aunado a eso están todos los cambios posparto por los
que está pasando tu cuerpo y las nuevas responsabilidades de cuidar de
un recién nacido.
Trata de relajarte y ser paciente. Con el tiempo te sentirás mejor y estarás disfrutando de la vida con tu nueva criaturita.