jueves, 25 de diciembre de 2014

Que es un Obstetra

Obstetra





Los obstetras también se ocupan de la salud de la mujer, pero éstos atienden en las situaciones que tienen relación con la maternidad. Son los que se encargan del cuidado de las mujeres embarazadas.
obstetricia
obstetricia
Su papel también puede incluir la ayuda en la planificación del embarazo. Se pueden especializar en campos como la medicina fetal, medicina materna y la atención durante el parto.
A diferencia de los ginecólogos, los obstetras sólo se encargan de las mujeres embarazadas. Es importante aclarar, que debido a la relación entre ambas especialidades; por lo general los médicos que se centran en estas áreas, acaban especializándose en ambas.
Además, otro detalle importante es que en la mayoría de los casos un obstetra puede trabajar como ginecólogo; pero un ginecólogo no puede trabajar como obstetra.
A diferencia de los ginecólogos, los obstetras no suelen proporcionar tratamiento a enfermedades. En cambio, sí trabajan con problemas como los embarazos ectópicos. En el caso de los abortos involuntarios, tanto el obstetra como el ginecólogo puede proveer tratamiento y cuidado.
Diferencia clave entre ginecología y obstetricia
  • La ginecología se encarga de la salud del sistema reproductivo de la mujer, mientras que la obstetricia trabaja con las mujeres embarazadas.
  • La ginecología trata problemas y trastornos relacionados con el sistema reproductivo femenino, pero la obstetricia se encarga del embarazo y el parto.

Ginecologia

¿Qué es un Ginecólogo?




Los ginecólogos son médicos que atienden los problemas del sistema reproductivo de la mujer. Se ocupan especialmente de problemas relacionados con los ovarios, el útero y la vagina. Tratan una serie de condiciones y trastornos que podrían presentarse en las mujeres, como son el ciclo de menstruación irregular, los ovarios poliquísticos y la inflexión de las paredes del útero.
ginecologia

Los ginecólogos también pueden trabajar en campos como la anticoncepción, la menopausia, colposcopía, medicina reproductiva y uroginecología.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Octavo mes de embarazo

Octavo mes de embarazo

 

 

 

Ya falta muy poco para que tengas a su bebé en brazos. Casi nada de nada.

- A esta altura continúa el crecimiento rápido del cerebro.
- El feto ya está demasiado grande para moverse mucho pero puede patear fuerte y darse vuelta.
- Puedes notar a través de la pared de tu abdomen la forma de un codo o de un talón.
- Los huesos de la cabeza son suaves y flexibles para que le sea más fácil al bebé pasar por la vagina (el canal del parto).
- Los pulmones pueden estar todavía inmaduros.

- Si naciera antes de las 37 semanas, el feto sería prematuro pero tendría excelentes probabilidades de sobrevivir.
- El feto ahora ya mide 45 cm y pesa 2.500 gr. 

El cuerpo de la embarazada en el octavo mes

- Este mes la madre en ciernes puede sentir contracciones más fuertes.
- Puede observar que de sus pechos sale un poco de calostro (el líquido que alimentará a su bebé hasta que le salga la leche) debido a que ya empiezan a formar leche.
- Puede ser que tenga dificultad para dormir debido a que le cuesta mucho acomodarse. Trate de dormir poniendo varias almohadas debajo de la cabeza.
- Puede ser que sienta dificultad para respirar ya que el bebé ocupa parte del lugar en donde están los pulmones.
- El bebé también está ocupando parte del espacio en donde está su estómago. Trate de comer 5 ó 6 comidas más pequeñas durante el día (en lugar de tres grandes).
- La parte de arriba de su útero se encuentra inmediatamente debajo de las costillas.

Guía para el cuidado prenatal

Después de la 32ª semana, visite a su médico cada dos semanas para los exámenes de cuidado prenatal.
Usted debe aumentar 1 libra por semana este mes.

 

Cuarto mes de embarazo.

Cuarto mes de embarazo

 

 

El cuarto mes del embarazo marca el inicio del segundo trimestre del embarazo. Está marcado por la tranquilidad, ya que desaparece el miedo a perder el bebé, ya que los abortos espontáneos son más propios del primer trimestre del embarazo. Notar las primeras pataditas del bebé es un signo de su buena salud. Los primeros movimientos fetales o patadas del bebé se suelen notar entre la semana 16 y 18 cuando se trata del segundo embarazo o posteriores y alrededor de la semana 19 o 20 cuando se trata del primer embarazo.

En esta etapa del embarazo, el desarrollo del bebé avanza, y el feto se mueve, patea, traga, y puede oír las voces del exterior. su piel es rosada y transparente. El cordón umbilical continúa creciendo y ampliándose para llevar suficiente alimento de la madre al feto.
a futura mamá sentirá más apetito a medida que las molestias propias del primer trimestre del embarazo, como las náuseas matutinas y los vómitos, van desapareciendo. Durante el segundo trimestre del embarazo, la embarazada podrá disfrutar plenamente de su embarazo ya se sentirá con más energía, podrá lucir su barriguita, pero no se sentirá tan pesada como en el tercer trimestre del embarazo. Gracias a esta agilidad podrá aprovechar para hacer ejercicio suave y llevar una vida llena de bienestar.

Hacia el final del cuarto mes de embarazo, (16-20 semanas), probablemente sentirá, por primera vez, un leve movimiento del bebé. Es recomendable decíselo al médico, ya que es un indicativo de buena salud. La barriga está ahora en pleno crecimento, prepara tu fondo de armario, ya que a partir del cuarto mes de embarazo probablemente necesitarás ropa premamá y sostenes de una talla más grande. 

Guía para el cuidado prenatal en el cuarto mes de embarazo

Una vez formado el bebé, a partir del cuarto mes del embarazo empieza el crecimiento del bebé y desarrollo de todas sus estructuras vitales. Por este motivo, la alimentación de la mujer embarazada es fundamental y debe estar provista de todos los nutrientes que necesita el bebé. Los requerimientos de algunos de estos nutrientes, como el hierro, que es necesario para la formación de la hemoglobina de la sangre, son dífciles de obtener solamente con la alimentación.
Por tanto, durante el exámen prenatal del cuarto trimestre del embarazo, tu médico prestará especial atención a tus niveles de hierro, para descartar una posible anemia en el embarazo. Es posible que recomiende la toma de hierro a través de suplementos.
Respecto a tu peso, empezarás a notar un incremento de peso en el embarazo de aproximadamente 200 gramos por semana. Las pruebas prenatales del cuarto mes de embarazo son la prueba de alfa-proteína (AFP) para detectar defectos del tubo neural, que se hará de la semana 16 a la 18. En la ecografía de cuarto mes de embarazo, es posible que se aprecie ya el sexo del bebé, debido a sus órganos genitales están formados.

 

Tercer mes de embarazo

 

Tercer mes de embarazo

 

 

En el tercer mes de embarazo, el bebé termina de formarse para empezar, a partir del cuarto mes de embarazo, a crecer y desarrollarse. Esta es una etapa del embarazo importante, sobre todo, porque porque durante estas cuatro semanas, la embarazada y su pareja podrán recibir información sobre el estado de su bebé.
Si es el primer embarazo es normal que todavía no se aprecie en el volumen del vientre. En la semana 11 de gestación, el útero tiene el tamaño de un pomelo. Quizás la futura mamá note antes el aumento de sus senos y necesite un sujetador de una talla mayor. La aureola y los pezones se oscurecen, se tornan más sensibles y se notan más marcadas las venas de los senos.

 

Segundo mes de embarazo

Segundo mes de embarazo

 

En el segundo mes de embarazo, los cambios en el cuerpo de la mujer son poco evidentes. En el interior de su organismo, el embrión se desarrolla rápidamente, pero en este momento más que cambios físicos, la mujer percibe sensaciones, que son el resultado de los cambios hormonales que se están produciendo para albergar un nuevo ser en esta etapa del embarazo. 
Así, el corazón de la futura mamá aumente su frecuencia cardíaca en unas diez pulsaciones más por minuto para hacer llegar también sangre al útero, a la placenta y al bebé. La respiración también se acelera en esta importante etapa del embarazo y el útero va creciendo. Los músculos de la pared uterina se engrosan, sin embargo, el tamaño del abdomen no aumenta porque el útero permanece dentro de la pelvis hasta después del tercer mes de embarazo.

En el segundo mes de embarazo, la futura mamá sentirá los pechos sensibles; los pezones y el área de la aréola empiezan a ponerse oscuros. Puede que continuen las náuseas matinales hasta el final del primer trimestre del embarazo y durante esta etapa del embarazo. Es posible que la futura mamá note somnolencia durante el día e incluso puede sentir fatiga y necesitar descansar más a medida que el cuerpo se ajusta al estado de embarazo. La cantidad total de sangre del cuerpo de la futura mamá, aumenta.

Es recomendable que la embarazada visite al médico para que te haga un examen de cuidado prenatal. Es recomendable que comas una gran variedad de alimentos saludables de los cinco grupos principales de alimentos: cereales y granos, frutas, verduras, productos lácteos y carnes, y que hagas cinco comidas ligeras al día. Evita las comidas copiosas o abundantes para facilitar tus digestiones.

Continúa complementando tu dieta con ácido fólico durante el segundo y tercer mes de embarazo para reducir el riesgo de ciertos defectos congénitos en el desarrollo del bebé como los del tubo neural. Y además, cuida tu hidratación. Toma por lo menos de 6 a 8 vasos de agua, zumo de frutas y/o leche todos los días.

 

 

PRIMER MES DE EMBARAZO

 

 PRIMER MES DE EMBARAZO


 El embarazo es un momento de máxima plenitud, sino el de mayor, en la vida de una mujer que desea ser madre. Si bien cada una de las etapas de la gestación son importantes, el primer mes es particular pues marca el comienzo de una nueva vida, la tu hijo.

Abarca desde la semana 0 hasta la semana 6. No porque el primer mes tenga 6 semanas, sino porque la fecundación, es decir la unión de un óvulo y un espermatozoide, se produce, cuando hablamos de períodos regulares, en la segunda semana.
Como sabéis, un embarazo consta de 40 semanas que se cuentan a partir del primer día de la última regla. Es decir, que si la ovulación y fecundación se producen a la mitad del ciclo de la mujer (un ciclo=4 semanas, la mitad del ciclo= 2 semanas), la gestación comienza a partir de de la segunda semana. Cuarenta semanas de embarazo son 38 semanas de gestación. Para obtener la fecha probable de parto se toma la fecha de la última menstruación y se le suman 9 meses + una semana

Malestares de los primeros tres meses

Malestares de los primeros tres meses

 

Lo primero que debes considerar es que tu estado es normal, no temas a los cambios que te harán experimentar uno de los procesos más hermosos de la naturaleza como es el tener un hijo. Existe una serie de malestares, sobre todo en estos tres primeros meses:
  • Náuseas. Se deben a los cambios hormonales, pero no afectan al feto y deben disminuir al final del cuarto mes. Como suelen presentarse a primera hora de la mañana, es preferible que tomes el desayuno en la cama y hagas varias comidas ligeras durante el día.
  • Vómitos. Te empezarán a desagradar olores como el cigarro, algunos perfumes o ciertos alimentos y pueden generarte vómitos. Si son constantes, te puedes deshidratar y perder peso por el rechazo a los alimentos, lo cual debe ser combatido con suero.
  • Dolores de cabeza. Si se te agudizan, puedes combatirlos con acetaminofen, que no conlleva ningún problema. En este periodo en que se está formando el feto, no debes tomar ningún medicamento, a menos que te lo prescriba el médico, pues podría perjudicar el desarrollo normal del bebé.
  • Cansancio. Puedes sentir agotamiento físico, porque el embarazo necesita descanso para seguir su desarrollo.
  • Presión arterial baja. El embarazo puede provocar desmayos, que si son persistentes debes consultarlo con tu médico.
  • Manchados. Puede aparecer un manchado en tu ropa interior, causado por un flujo vaginal blanco o amarillento que puede ser intenso. Si va acompañado de comezón o mal olor puede ser una infección por hongos que debe ser tratada con óvulos o cremas que no perjudican al feto. No debes usar jabones comunes, talcos ni cremas no recomendados por el médico.

 

CUIDADOS PARA SABER SI ESTOY EMBARAZADA




Los primeros síntomas

  • La menstruación no llega.
  • Sientes una mayor sensibilidad en los pechos.
  • Un aumento de color en el área oscura que rodea al pezón.
  • Posiblemente náuseas por la mañana.
Éste es el momento de acudir al médico o utilizar una prueba de embarazo para asegurarte de que estos síntomas significan que estás embarazada. Si confirmas tu embarazo con una prueba, ya sea de laboratorio o casera, debes visitar a tu ginecólogo y realizarte los exámenes que él te solicite.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Recuperación después de una cesárea

¿Cómo me sentiré después de un parto por cesárea?

Como toda mamá reciente, probablemente te sentirás eufórica y al mismo tiempo un poco abrumada por la responsabilidad de cuidar a tu recién nacido. Pero también estarás lidiando con los problemas típicos que se presentan después de dar a luz como el dolor en los pechos, los cambios de humor y el flujo vaginal.

Las pacientes que han tenido una cesárea por lo general permanecen dos o cuatro días en el hospital antes de irse a su casa. Pero tu recuperación tardará semanas así que es esencial que obtengas ayuda durante este periodo para tu cuidado y el de tu bebé. Ten en cuenta además que si ya tienes hijos, es probable que éstos estén encima de ti cuando regreses a casa porque no te han visto en unos días y porque ¡tienes en tus brazos al nuevo integrante de la familia! Es muy recomendable que busques la ayuda necesaria con anticipación.

¿Cómo es la recuperación durante los primeros días?

Probablemente te sientas adormecida y tengas náuseas inmediatamente después de la cirugía. Las náuseas pueden durar hasta 48 horas pero tu doctor puede darte medicación para disminuir las molestias. Muchas mamás sienten también picor en todo el cuerpo, en particular aquellas que recibieron narcóticos en su anestesia epidural o espinal. Si esto te sucede, díselo a tu doctor para que te pueda administrar medicación para calmar la picazón.

¿Qué me darán para aliviar el dolor posparto?

Si te dan anestesia epidural o un bloqueo espinal para la cesárea, el anestesiólogo puede añadirle morfina, que es un excelente calmante del dolor posparto cuyo efecto dura hasta 24 horas y que no provoca el adormecimiento que te dan los narcóticos sistémicos (éstos son calmantes que afectan el cuerpo entero y no sólo la zona donde se siente el dolor). Algunos anestesiólogos dejan la epidural durante 12 a 24 horas después de la cirugía para poder introducir más medicación de ser necesario.

Después de eso te administrarán medicación sistémica por lo general en forma de pastillas que contendrán algún narcótico y posiblemente acetaminofén. Tomar ibuprofeno también te puede ayudar. También de darán un ablandador de heces para aliviar la constipación causada por los narcóticos.

Si te dieron anestesia general para la cirugía o si no recibes después una dosis de morfina a través de la epidural o el bloqueo espinal, te administrarán narcóticos sistémicos para el alivio inmediato del dolor posparto. Recibirás analgésicos inyectables cada tres o cuatro horas, o usarás un sistema denominado "analgesia controlada por el paciente": aprietas un botón cuando sientes molestias y la medicación se administra de forma intravenosa. Las dosis se controlan a través de un aparato, de modo que no recibirás más de lo que resulte seguro.

En cualquier caso, no tengas vergüenza de pedir más medicación si sientes molestias. No tienes ninguna necesidad de sufrir en silencio, y cuanto más tardes en solicitar la medicación que necesitas, más difícil resultará aliviar el dolor.

Si la medicación que te administran no te funciona muy bien, díselo a una de las enfermeras. Y si las enfermeras no te pueden ayudar, solicita hablar con el ginecólogo o anestesiólogo. Además, cuanto más cómoda te sientas, más fácil te será amamantar a tu bebé y ponerte otra vez en movimiento.

¿Cuándo podrás amamantar?

Si tienes pensado amamantar, puedes empezar en la sala de recuperación inmediatamente después de la cirugía. Pídele a la enfermera que te muestre cómo darle el pecho a tu bebé acostada en posición lateral o sentada y sosteniendo a tu bebé con las piernitas colocadas debajo de tu brazo y el rostro junto al pecho (como si llevases un balón de fútbol americano), para que no ejerza ninguna presión sobre tu incisión. (Consulta nuestra guía visual con fotos de un bebé prendiéndose al pecho).

En los días posteriores a la cesárea, amamantar a tu bebé puede resultarte difícil, debido al dolor causado por la incisión que está cicatrizando. Solicita la ayuda de una consultora de lactancia lo más pronto posible para que te ayude a encontrar una posición cómoda para ti y para tu bebé. De esa manera evitarás los pezones agrietados o adoloridos.

Si en el hospital o clínica donde diste a luz no cuentan con consultoras de lactancia pregunta si puedes ver a una enfermera o a un doctor que se especialice en lactancia.

¿Cómo es el proceso de recuperación durante los primeros días?

Posiblemente sientas la zona de la incisión adormecida y adolorida y notes que la cicatriz está ligeramente levantada, hinchada y presenta una coloración más oscura que tu piel natural. El médico pasará a verte diariamente para observar cómo estás y controlar que la herida esté cicatrizando bien.

Al principio puedes sentir dolor al estornudar, toser y hacer cualquier otra acción que ejerza presión sobre la zona abdominal pero a medida que pasen los días te irás sintiendo mejor. No te olvides de usar las manos o una almohada para sostener la incisión cuando te reías, tosas o estornudes.

La enfermera pasará cada pocas horas al principio para revisarte y ayudarte. Te tomará los signos vitales, te palpará el estómago para asegurarse de que el útero se encuentre firme y evaluará la cantidad de sangrado vaginal. Al igual que cualquier mujer que acaba de dar a luz, tendrás un flujo vaginal llamado loquios, constituido por sangre y tejido muerto de las paredes del útero. En los primeros tres o cuatro días será de color rojo intenso.

La enfermera también te enseñará cómo toser o cómo hacer ejercicios respiratorios frecuentes para expandir tus pulmones y limpiarlos de cualquier líquido acumulado, lo cual resulta particularmente importante si te aplicaron anestesia general. De esta manera, podrás disminuir el riesgo de neumonía.

Si todo está bien, te quitará la sonda intravenosa y urinaria, por lo general alrededor de 12 horas después de la cirugía.

Dependiendo de tu situación, podrías empezar a beber líquidos — y comer alimentos ligeros cuando tengas apetito—, de seis a ocho horas después de la cirugía. En algunos casos tu doctor podría recomendarte esperar por un periodo más largo que el indicado antes de empezar a comer.

Podrías tener un poco de malestar por acumulación de gases y sentirte hinchada durante los primeros dos días. Los gases tienden a acumularse debido a que los intestinos están perezosos después de la cirugía. Levantarte y dar unas vueltas ayudará a que tu sistema digestivo se ponga en movimiento otra vez.

Si las molestias son intensas, las enfermeras pueden darte algún medicamento de venta sin receta médica que contenga simeticona, una sustancia que permite que las burbujas de gases se junten con más facilidad, facilitando su expulsión. La ingestión de simeticona no presenta riesgos mientras amamantas.

Te animarán a levantarte de la cama por lo menos un par de veces al día después de la cirugía —o incluso el día de la cirugía— para que camines. (No intentes, sin embargo, levantarte por tus propios medios. La enfermera debería estar a tu lado las primeras veces). Mientras tanto, procura que la sangre circule por las piernas moviendo los pies, girando los tobillos y moviendo y estirando tus pantorrillas.

El simple hecho de caminar hasta el baño puede parecer imposible al principio pero tratar de moverte un poco es importante para tu recuperación. Esto será beneficioso para tu circulación y será mucho menos probable que desarrolles coágulos de sangre. Además, hará que tus intestinos estén menos perezosos, lo cual te hará sentirte muchísimo mejor más pronto.

Por esas razones, te animarán en el hospital a que camines todos los días. Muchas veces resulta útil programar las caminatas para hacerlas un rato después de haber tomado el analgésico, que es cuando probablemente te sientas más cómoda.

Es también importante orinar con frecuencia. Si la vejiga está llena, le resulta más difícil al útero mantenerse contraído y eso además incrementa la presión en la herida.

En tres o cuatro días, el médico posiblemente te quite las suturas o grapas. Esto llevará sólo unos minutos, y puede ser que sientas un pequeño pellizco pero no te dolerá. Esto por lo general sucede antes de que te den de alta del hospital.

Sin embargo, es también probable que te remuevan los puntos una vez que hayas salido del hospital, en el consultorio de tu doctor. Esta última opción puede ocurrir si te dan de alta del hospital al segundo día después de la cirugía o si tu doctor considera que necesitas más tiempo para que cicatrice la herida (si padeces de obesidad o diabetes, por ejemplo).

Y por último, antes de que salgas del hospital, te administrarán las vacunas necesarias, que no tengas (como rubeola, Tdap, varicela así como la vacuna contra la influenza). Además tu doctor hablará contigo (si es que no lo ha hecho) sobre métodos de control de la natalidad.

¿Cómo es la recuperación después de irme del hospital?

Cuando vuelvas a tu casa, necesitarás ayuda ¡y mucha! Si nadie te la ofrece, pídele a tu pareja o a tus padres, suegros y amigas que te brinden su apoyo. Y si está al alcance de tu bolsillo, contrata a alguien para que te ayude.

Lo más probable es que te prescriban más analgésicos contra el dolor y ablandadores de heces antes de salir del hospital. Tal vez necesites tomar analgésicos de venta con receta médica hasta una semana después de la cirugía y luego comiences gradualmente a tomar calmantes de venta sin receta. (Si estás amamantando, no tomes aspirina ni medicamentos que contengan ácido acetilsalicílico).

Bebe abundante cantidad de líquido para evitar el estreñimiento. Día a día notarás que la incisión mejora, aunque quizás sientas molestias por varias semanas.

Llama a tu doctor si tienes los siguientes síntomas de infección:
  • Si observas que la zona de la incisión está caliente, roja, hinchada o supura.
  • Si el dolor empeora o aparece de forma repentina.
  • Si tienes fiebre (incluso cuando tu incisión parezca estar bien).
  • Si notas que tu flujo vaginal huele mal.
  • Si sientes dolor o una sensación de ardor al orinar, o bien si la orina es oscura, escasa o con presencia de sangre. También si sientes una necesidad frecuente o incontrolable de orinar, incluso cuando hay muy poca orina en la vejiga.

El sangrado y la secreción vaginal deberían estar disminuyendo, aunque pueden durar hasta seis semanas. Gradualmente debería ir cambiando la coloración, de rojo intenso a rosa y después de amarillento a blanquecino. Si prosigue la hemorragia de tipo menstrual pasados los primeros cuatro días después del parto o reaparece tras haber aminorado, llama a tu médico.

También será necesario que llames de inmediato al doctor si presentas señales de un coágulo sanguíneo como dolor severo o persistente o sensibilidad y una sensación de calor en un área de tu pierna, o bien si notas que una pierna está mucho más hinchada que la otra.

Si deseas más información sobre las señales de advertencia de una complicación médica en las semanas posteriores al parto, lee nuestro artículo sobre cuándo llamar al médico.

¿Cuánta actividad debería tener?

Si bien es esencial que pases mucho tiempo descansando una vez que estés en tu casa, también será necesario que te levantes y camines con frecuencia. Caminar contribuye a la cicatrización de la herida y ayuda a prevenir complicaciones tales como coágulos de sangre.

Sin embargo, no debes excederte. Comienza despacio e incrementa tu actividad de forma gradual. Dado que te estás recuperando de una importante cirugía abdominal, tus músculos abdominales estarán adoloridos por algún tiempo. Tómalo con calma y evita levantar cosas que pesen más que tu bebé durante unas ocho semanas.

En seis a ocho semanas estarás en condiciones de empezar a hacer ejercicio de forma moderada, pero espera hasta que tu doctor te dé el visto bueno. Podrán transcurrir varios meses hasta que vuelvas a tener el mismo estado físico que antes.

En cuatro a seis semanas podrás reanudar las relaciones sexuales si te sientes lo suficientemente bien, y tienes el consentimiento de tu doctor. Habla con tu doctor o partera sobre el método de control de la natalidad que sería el más adecuado para ti.

Podrías usar el mismo método contraceptivo que usabas antes o bien, quizás tengas que hacer algunos cambios. Por ejemplo, si antes usabas un diafragma tal vez ahora necesites que te tomen nuevas medidas, porque es probable que necesites un tamaño diferente después del embarazo y el nacimiento de tu bebé.

¿Qué tipo de cicatriz me quedará?

Al principio la cicatriz se notará un poco, estará levemente hinchada y será algo más oscura que la coloración natural de tu piel, pero comenzará a reducirse de manera significativa durante las seis semanas posteriores de la cirugía.

Una incisión de cesárea tiene solamente de 4 a 6 pulgadas (10 a 15 cm) de longitud y aproximadamente 1/8 de pulgada (unos 3 mm) de ancho. A medida que la zona de la incisión vaya sanando, el color de la cicatriz se parecerá cada vez más al color de tu propia piel y la cicatriz se volverá más angosta hasta medir aproximadamente 1/16 de pulgada (alrededor de 1,5 mm) de ancho.

Las cicatrices por cesárea están por lo general muy abajo del abdomen. Si la cicatriz es baja queda finalmente oculta por el vello púbico y seguramente bien por debajo de la cinturilla de la ropa interior o de la parte inferior del bikini.

En lo que respecta a la parte emocional, ¿qué debería esperar?

Muchas mamás experimentan una amplia variedad de emociones después de una cesárea. Te podrías sentir decepcionada si deseabas ardientemente tener un parto vaginal. O quizás no te importe cómo diste a luz, en particular si tuviste complicaciones y estuvieron preocupados por el bienestar del bebé.

Algunas mujeres que acaban teniendo una cirugía después de un parto larguísimo e interminable experimentan una sensación de alivio, mientras que otras se sienten molestas por haber acabado con una cesárea después de haber hecho semejante esfuerzo. Muchas tienen sentimientos encontrados.

Algunas mamás dicen que se sienten decepcionadas por no haber tenido un parto vaginal, en especial si antes de dar a luz tomaron clases de preparación para el parto y soñaron con el "parto ideal". Otras mamás dicen que se sienten como si de algún modo fuesen menos mujer por haber necesitado una cesárea.

Estos sentimientos son muy comunes y puede resultar difícil deshacerse de ellos. Si te sientes así, quizás te lleve algún tiempo reconciliar la realidad de tu experiencia de parto con lo que habías imaginado a lo largo de tu embarazo.

Quizás te ayude saber que para muchas mujeres el nacimiento de sus bebés, ya sea en forma vaginal o por cesárea, resulta ser muy diferente de lo que habían esperado. Si no te sientes tranquila y tienes dudas respecto de que la cirugía haya sido realmente necesaria, háblalo con tu médico y pídele que evalúe contigo esa decisión.

Recuerda que probablemente también experimentes aquellas emociones que son propias de la mayoría de las madres en el periodo de posparto, independientemente de cómo hayan dado a luz. La tristeza posparto es frecuente, tanto si te hicieron una cesárea como si diste a luz por parto vaginal. Esta tristeza generalmente empieza unos días después del parto y perdura por unos cuantos días.

Pero si continúas sintiéndote así dos o tres semanas después de haber dado a luz, o si crees que tu sentimiento de tristeza empeora en lugar de mejorar, debes llamar a tu doctor para que le informes de tus síntomas. Es probable que sufras de una depresión postparto, un problema más grave que requiere tratamiento. Tu doctor te puede referir a un especialista. Si crees que puedes lastimarte a ti misma o a tu bebé o si te sientes incapaz de cuidar de tu hijo, busca ayuda profesional de inmediato.

Y por último, es probable que te sientas frustrada si te parece que tu recuperación está tomando mucho tiempo de lo que esperabas. Recuerda que la recuperación tras una cirugía puede tomar mucho tiempo y dejarte sin mucha energía. Aunado a eso están todos los cambios posparto por los que está pasando tu cuerpo y las nuevas responsabilidades de cuidar de un recién nacido.

Trata de relajarte y ser paciente. Con el tiempo te sentirás mejor y estarás disfrutando de la vida con tu nueva criaturita.

ATENCIÓN AL PARTO NORMAL

 


¿Qué cuidados se recomienda durante el parto normal?



Acompañamiento familiar.


El acompañamiento durante el parto proporciona seguridad, hace más tolerable el dolor de las contracciones y facilita el progreso del parto. La persona que le acompañe durante el parto debe ser cuidadosamente elegida por usted. Tendrá que saber cómo desea vivir su parto y ser capaz de cuidarle, apoyarle y animarle en todo momento, sin dejarse llevar por los nervios o la implicación emocional.

La persona acompañante debe transmitir a la mujer tranquilidad y seguridad e infundirle confianza en sí misma.

Acompañamiento profesional
La matrona también debe conocer los deseos y expectativas de cada mujer para poder ofrecer la ayuda y apoyo necesarios. Permanecerá con la mujer sin dejarla sola salvo periodos cortos de tiempo. Cuidará de su bienestar, animándola en todo momento para que pueda vivir su parto según sus deseos. Vigilará la situación de la madre (estado de ánimo, frecuencia de las contracciones, sensación de sed, tensión arterial, pulso, temperatura, etc.) y del feto (auscultación del latido cardiaco) y vigilará la progresión del parto. Sus sugerencias sobre cambios posturales, movilización, ingesta de líquidos, cómo afrontar las contracciones y uso de métodos de alivio del dolor no farmacológicos serán muy valiosas.
Se ha demostrado que la relación entre la mujer y la persona que le atiende influye en gran medida en la experiencia del parto. Los estudios científicos realizados encuentran que las mujeres que reciben un apoyo continuo profesional tienen mayor probabilidad de tener un parto vaginal espontáneo y menor probabilidad de necesitar analgesia epidural, tener un parto instrumental (fórceps, ventosa…) o una cesárea. Además, están más satisfechas con la experiencia del parto.
También se ha demostrado que la atención al parto normal por matronas presenta ventajas: menor necesidad de analgesia epidural, realización de menos episiotomías, aumento de la tasa de parto vaginal espontáneo y de inicio de lactancia materna y una mayor sensación de control por parte de las mujeres.